Sobre las redes sociales – parte 2.

La semana pasada me di a la tarea de hablar acerca de las ventajas y las características que hacen de las redes sociales una de las mejores herramientas productivas que hay en internet. Sin embargo, hoy me gustaría platicar mi opinión sobre la contraparte que existe con esta nueva tendencia. Es más común que la gente, al dar su opinión al respecto, siempre se enfoquen en lo malo del asunto pues así es más sencillo criticar algo que no entienden por completo.

El primer aspecto negativo del que quiero comentar, es el tiempo, el vicio. Gracias a la rápida comunicación que hay con tantas personas y de manera «gratuita» (siendo el único pago realizado el mismo costo del internet), cada vez es más común que la gente prefiera comunicarse por medio de redes sociales que de cualquier otra manera. La facilidad que existe para compartir fotos, imágenes, pensamientos, incluso lugares que se visitan, provocan que la gente tenga en mente todo el tiempo a las redes sociales.

No importa el lugar ni el momento, es casi seguro que si alguien coloca algún tipo de noticia en cualquier portal social, alguien más pueda hacer algún comentario al respecto de manera casi inmediata. Esto crea cierto vínculo afectivo con las redes sociales ya que sin ellas, tendría que pasar mucho tiempo antes de recibir noticias de las demás personas, en particular de los seres queridos.

Otro fenómeno que he notado que ocurre, es la veracidad de la información. Ya que los eventos viajan tan rápido dentro de las redes sociales, suelen ocurrir dos vertientes; por un lado, cada ves es más fácil que la gente cuestione la información de los medios y busquen diferentes fuentes de información para verificar que la noticia sobre la que están investigando, sea cierta; por otro lado, al igual que hay personas escépticas, también las hay ingenuas en demasía, gente que ve cualquier tipo de noticia de cualquier fuente de información y voluntariamente lo aceptan como verídico.

La complicación que esta conducta conlleva, es que mientras aumenta el escepticismo de cierto grupo de personas, al igual aumenta la ignorancia del otro grupo. Sinceramente, no comprendo a qué se deba este fenómeno, pero si los demás se dan cuenta que es algo que en realidad esta ocurriendo, la simple curiosidad humana será la encargada de erradicar el sentimiento de conformismo con la falta de comprobaciones válidas sobre la información que se maneja.

El último aspecto malicioso que quisiera mencionar, son las relaciones. Por un lado, cada vez es más frecuente que la gente se entere de parejas que sufrieron conflictos o incluso rupturas gracias a situaciones de las que se enteran vía redes sociales. La principal culpa de esto es de cada quién, pues es tanta la costumbre de compartir cada aspecto del día a día que ya no hay filtros. No quiero dar a entender que esta bien ocultar las cosas o mentir, sino que esta mal compartir cada momento de cada suceso de cada ocurrencia de cada día.

La gente actualmente, no sólo se llega a separar o a juntar por medio de redes sociales, sino que resulta curioso que incluso hay personas que se llegan a conocer de esta manera, y esta de más decir las complicaciones de seguridad que esto conlleva. Hay muchos usuarios que, sin miedo a exagerar, tienen a más de 2 mil personas listadas como parte de su círculo social, de las cuales es raro que en realidad conozcan a por lo menos el 30% de manera personal. El problema que esto lleva, además de no saber quién tiene acceso a la información que se publica, es que la vanidad alcanza niveles exuberantes.

Hay que saber entender, así como muchas otras cosas, las redes sociales solamente son una herramienta que tienen un solo fin y un solo objetivo: administrar y organizar la red social de cada persona. Ya depende de cada quién el buen o mal uso de ellas. Hay que aprender a utilizar todas las opciones y características que cada tipo de plataforma de redes sociales tiene que ofrecer y usarlas solo como lo que son, herramientas. No como un estilo de vida.


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