Hoy tuve una entrevista de trabajo y me gustó que la persona que me entrevistó, tomó un interés en particular en el hecho de que mi experiencia laboral es más trabajo voluntario que remunerado. Me preguntó: “¿Qué es lo que más valoras a la hora de trabajar en una empresa? ¿Te vas más por el ambiente laboral, la paga o la filosofía de la empresa?”. Me empezó a contar las diversas entrevistas que solía hacer a gente con un currículum bastante bueno pero que tienen una perspectiva muy fuera de foco, gente que dice “yo no necesito hacer prácticas” y que es triste cómo la gente muy seguido necesita poner los pies en la tierra y ser un poco más conscientes del mundo que los rodea.
Con esto me quedé pensando en por qué es que yo me he mostrado muy optimista a la hora de hacer trabajo voluntario. Mi primer experiencia fue hace mucho tiempo con Rotaract. Estaba yo chico aún así que no supe a qué me metía, pero me llamó la atención la filosofía detrás del voluntariado, el ayudar a alguien sólo por la satisfacción de hacer de este mundo un lugar mejor. Desafortunadamente no pude estar mucho tiempo debido a cuestiones familiares, pero en la escuela también busqué estar en grupos similares.
Una de las recompensas más grandes que he tenido y que jamás olvidaré es cuando fui con un grupo de amigos a darle apoyo a una señora de escasos recursos que tenía una hija con retraso mental. Su hija ya debería tener unos 25 años pero era incapaz siquiera de caminar sola, la señora no tenía trabajo formal y ya era grande, les costaba mucho poder seguir con las necesidades del día al día. Nuestra participación fue muy pequeña, pero lo que recuerdo es que un día les llevamos fruta, la hija tomó un plátano y lo empezó a comer. De alguna manera entendió que la estábamos ayudando, que teníamos buena intención y que sólo buscábamos su felicidad, así que nos sonrió. Esa sonrisa ha sido de las cosas más satisfactorias que he tenido en la vida.
El voluntariado es una filosofía de vida. Hay gente que de manera errónea piensa que es una pérdida de tiempo a menos que sea en grandes organizaciones o con un muy alto impacto, pero sólo hay que pensar un poco para darse cuenta de la magnitud y alcance que tiene. Y lo que muchos fallan en ver, es que hay muchísimas recompensas en trabajar de manera voluntaria en cualquier lado, no son recompensas monetarias, sino que es algo menos tangible y mucho más valioso. Si la gente se anima a ayudarse mutuamente, la recompensa es el poder vivir en un lugar más ameno, con menos inseguridad y más felicidad.
El que una persona que conociste alguna vez se acerque a ti y te diga: “¡Muchas gracias! Me has cambiado la vida.” es el primer impacto que hay cuando empiezas a cambiar de filosofía hacia el voluntariado. En Tlaxcala actualmente somos cerca de 30 mil habitantes…si cada persona hace solo un buen acto, tan sencillo como cambiar un poco el protocolo y en lugar de decirle a algún desconocido (como un cajero en el banco o un cliente) “Que tenga buen día” sale de contexto y dice “Que tenga un maravilloso día”, con eso es suficiente para empezar a hacer de éste mundo un lugar mejor.
Y así es cómo: Supongamos que hoy voy al banco y a la persona en ventanilla la saludo con un “Muy buenos días, ¿cómo está?”. Por un instante yo saqué de su rutina al cajero, se despeja un poco y centra más su atención en el movimiento que le solicité. La persona a la que atenderá a continuación llegará a recibir un mejor trato por parte del cajero, y si esa persona hace lo mismo que yo, se cierra un ciclo que hará de esa sucursal la que dé mejor atención al cliente, sólo con ser amables y dar un saludo afectuoso genuino. No se necesita un gran movimiento social para mejorar el trato con las personas, sólo se necesita tener interés en ser amable con la gente que está alrededor.

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