Todo mi esfuerzo era para ti, para poder cuidarte, procurarte, escucharte. Decías que lo notabas y agradecías, pero al parecer no es lo que tú querías para ti. Te quise como a nadie he querido y estaba dispuesto a dejarlo todo por ti… pero tú no pudiste dejar el recuerdo de otro.
Te escuché incesantemente quejarte de sus modos, de sus tratos. Tantas veces lloraste porque te hacía sentir menos, tantas veces agradeciste que yo te hiciera sentir mejor. Decías que conmigo ya no te hacía falta nada más, que yo lo tenía todo… pero aun así decidiste dejarme.
Cada uno tomó su camino, pero no pude olvidarte pues te amé y te sigo amando. Me pediste no buscarte así que no lo hice, aunque diario veo tus fotos, tus mensajes y sigo, aun sin tu saber, cuidándote, procurándote… incluso ahora que morí.
Veo cómo sufres por lo que pudo haber sido y no será. Veo tu arrepentimiento por no haber decidido quedarte conmigo, aunque sé que en el fondo fue la decisión correcta. No me amabas de esa manera… pero aún tienes una oportunidad.
Ama con locura, ama con intensidad. Falla y cae, pero vuelve a intentar porque esa es la única manera en la que podrás vivir tu vida sin arrepentirte. Falla como yo, y cuando tengas que pasar página, no tendrás heridas sino recuerdos de aquella vez en que trataste y aprendiste.
Y mientras tanto, yo seguiré aquí… dedicándome a ti.

Deja un comentario