“La escuela es un lugar difícil para un joven inteligente y socialmente inadaptado como yo. Sí, soy un «nerd”, pero no es por mi culpa, no es que yo quiera ser así. ¿Por qué los demás no entienden que me cuesta trabajo tratar a la gente? Tengo problemas de inseguridad y un poco de autoestima. Mi condición física es deplorable pero no es porque sea flojo ni mucho menos sino porque es parte de mi genética. Conocer chicas me da pánico, jugar deportes me agota, mi papá nunca me apoyó para estudiar música y mi madre nos abandonó cuando tenía 8 años. ¿Qué más puedo hacer mas que leer y estudiar?
Es mi suerte el tener que ser parte de la burla de los “populares”, hago las tareas de mis amigos para caerles bien, y no me cuesta pues la mayoría es trigonometría y me encanta. A las niñas las ayudo con sus ensayos pues con tanta lectura, me sería fácil hacer libros propios. Mi papá me dice que mi suerte llegará cuando crezca, pero mientras soy un nerd de 23 años con lentes de fondo de botella que ocupa los fines de semana escribiendo en el diario encerrado en mi recámara…sí, incluso yo me causaría problemas.
Al final de cuentas yo me he dado cuenta que soy una persona paciente, lo he comprobado ya 16 veces…no me importa que me molesten pues sé que al final saben que existo. Me gusta que sepan mi nombre y que si tienen un problema en particular sobre sus computadoras o las materias en la escuela, me busquen y me acompañen a comer, aunque termine pagando todo yo. Lo único que no me gusta es que por más que intento, las chicas no me hacen caso, los chicos no me invitan a las fiestas e incluso los tontos del club de matemáticas me envidian…no sé por qué una demostración de física cuántica puede alejarlos tanto, yo solo quería caerles bien.
Recuerdo hace 3 años que el solo pensar en mi situación me causaba pasar toda la tarde llorando. Mi padre siempre me intentaba hacer sentir bien diciendo que era tonto de mi parte ponerme así por cosas tan sencillas, que el hecho de no tener amigos era consecuencia de tener un coeficiente intelectual de 195. Pero ahora comprendo mejor, ya no me interesa que sean mis amigos, incluso ya no me interesa tener relaciones sexuales ni participar en orgías como tanto les he escuchado a todos en la escuela, y eso porque he encontrado algo aún mejor.
Nunca había estado tan agradecido por ser tan inteligente. El encontrar por fin dónde poner a prueba toda mi capacidad mental ha sido el mayor regalo que he podido recibir. No hay nada más desafiante que poder entrar a la mente de las personas y hacer que te cuenten sus secretos sin que se den cuenta y que cambien sus ideologías por cualquier idiotez que se me ocurra decirles. Y tú no eres nada distinto.
¿Qué pasa? ¿Te extraña lo que te digo? Si tú eras uno de los patanes que peor me trataba. ¿Creíste que éramos amigos? Solo te manipulé. Me enteré de los problemas que tenías con tu familia, la zorra de tu madre acostándose con el director de la escuela para que no te corrieran. El maricón de tu padre acostándose con tu mejor amigo. Tu hermana procediendo con su cuarto aborto. Con razón eras tan mierda en la escuela, no te culpo…te compadezco.
Ahora veo que mis problemas no eran tan graves, ¿ves éstas cicatrices? Me intenté suicidar cuando tenía 11 años. Es curioso como si no cortas bien las venas, solo te causa cierta atrofia en las articulaciones. En ese momento me di cuenta de algo, no hay nada como hundir un cuchillo en la carne de las personas. La segunda vez que intenté suicidarme fue con drogas, intenté tener una sobredosis pero tal resulta que mi cuerpo tiene una alta tolerancia a los fármacos y el viaje que me dio y el dolor fue algo que no disfruté como la primera vez.
“Primera vez”, hay tanto significado en esas palabras, tantas emociones y tantos recuerdos. La primera vez que asesiné tenía muchos nervios, recién había cumplido 15 años y no tenía nada en contra de Karen, solamente me gustaba demasiado. Me di cuenta que cuando eres honesto, las mujeres no te hacen caso. Me la comencé a ligar hablando como si fuera alguien más, alguien interesante, alguien que pudiera atraerla.
No tenía intenciones de asesinarla en ese momento. La emborraché y la llevé a un motel, se desnudó y empezó a darme sexo oral, no podía creer lo fácil que resultó ser esa mujer pero más increíble me resultó que lo que me excitaba en ese momento era saber que tenía mi cuchillo en el auto. Con el cachondeo que teníamos, la até a la cama y la amordacé y con el pretexto de ir por un condón, fui al coche. Regresé con el cuchillo en mano y pude ver como ella se daba cuenta del error que había cometido. Empezó a retorcerse intentando hacer algo para impedir lo que ella podía leer en mis ojos.
Esa fue la primera vez que tuve un orgasmo. Con cada corte que le hacía mi corazón latía más rápido. Beber su sangre me parecía como si estuviera tomando un elixir. Sentí una gran conexión con ella así como la estoy teniendo contigo. Fue en ese momento en el que por fin dejé de sentirme como alguien aislado y empecé a tener cierto sentimiento de pertenencia. La miré morir lentamente y después la penetré hasta el cansancio.
Sé qué has de estar pensando, soy un asco, pero lo que tú no comprendes es la intimidad que había entre nosotros. Es por eso que aprendí a ser paciente ¿sabes? Y jamás olvidaré a Karen, ni a Jessica, Ana, Fernanda, Karina, Mónica, Javier…ahhh, ¿sabías que Javier fue al primer hombre que maté? Tuve muchas dudas al principio porque con las demás chicas era el mejor sexo de mi vida. A Javier decidí matarlo porque la emoción que me daban las chicas empezó a disminuir. Tenía un poco de miedo pues no creí ser gay, pero la euforia al asesinarlo creció. Después de él maté a Carlos, Omar, Angélica, Gabriela, Cristina, Daniel, Esteban, Francisco, Lorena y ahora, mi querido Eduardo, es tu turno.
No creas que hiciste algo mal en esta vida, solamente llegaste a este mundo para poder ayudarme. Verás, todos nuestros amigos que me ayudaron a encontrar mi verdadero sentido en la vida ahora descansan en paz, debieron haber comprendido lo que les decía para poder haber muerto en paz pero todos murieron llorando. Gracias a todos ellos encontré una razón para seguir viviendo. ¿Alguna vez supiste que sentía pasión por la escritura? Tú me molestabas mucho porque yo me quedaba los fines de semana a escribir en mi casa. ¿Sabes sobre qué escribía? Me dedicaba a plasmar todo lo que pensaba cada que mataba a alguien. Para que entiendas lo importante que era para mi, imagina que cada que escribía era como volver a ver un video erótico casero.
El problema es que después de Mónica, empecé a escribir antes de matar. Y como ya habrás intuido, todo esto ya lo escribí. Mi libro se habrá de publicar en año y medio…suponiendo que no nos encuentren pronto. Toda historia necesita un final y siento que yo ya he llegado al mío. No quiero volver a sentir que pierdo la emoción por algo que me gusta y esto de matar y escribir…me esta cansando, así que hoy probaremos algo nuevo. Veo que te esta costando ponerme atención. Eso es porque te inyecté una pequeña droga que yo hice…tarda tiempo en hacer efecto, no creas que éste monólogo era gratis. Esta vez no te voy a matar así como a los demás. Solo te haré pequeñas incisiones en el cuerpo para que te desangres y después me tomaré tu sangre. Es una nueva manera de crear una conexión pues tendré toda tu información genética dentro de mi…»
Y así termina la grabación, es una escena muy desconcertante. El asesino, que ha sido identificado como Jorge Rodríguez, bebió toda la sangre de su última víctima. Fue encontrado muerto con una sobredosis de un narcótico desconocido en el sótano de su casa, sin embargo hay algo sobre este caso que simplemente no me termina de convencer. Debido a la grabación, todo indica que al asesino le trataban mal en la escuela pero su última víctima fue un muchacho demasiado delgado, chaparro y con el cabello desaliñado, en cambio el asesino tiene complexión ancha y cuerpo atlético y es alto…no creo que el asesino haya sido Jorge…yo creo que el asesino fue Eduardo, aunque no tengo manera de comprobarlo.
Deja un comentario