Ángel

Te contaré una historia que pocos han gozado escuchar. Trata la travesía de un ángel y su encuentro con el infierno y el cielo.

Éste ángel se encontraba en la Tierra, todavía no era un ángel, pero tampoco era demonio, ni tampoco humano, simplemente era. Cuando obtuvo razón sobre sí mismo, lo primero que quiso saber fue qué era, pues se parecía a todas las personas pero sabía que no era ni uno ni otro, así que empezó a deambular por el mundo, y poco a poco se encontró a sí mismo entrando en el infierno. Todo el tiempo padecía de un hambre insaciable y un frío devastador, la gente no lo volteaba a ver pues estaba desalineado, demacrado y sucio. Nadie se compadecía de él, nadie platicaba con él, ni lo tocaban.

Se accidentaba solo con caminar, se sentía enfermo todo el tiempo, con la cabeza adolorida, los oídos zumbando, todos los nervios del tacto entumidos, la molestia no lo dejaba dormir, no encontraba un momento de paz por más que intentara. Todas las noches, al mirar al cielo y admirar la hermosura de la luna, su tristeza engrandecía y lloraba aún más. Estuvo dentro de aquél infierno incontables noches, llegado el punto en que se sentía enfurecido a toda hora, era malintencionado con la gente, lo odiaban, los odiaba.

Antes de llegar el punto en el que su corazón estaba a punto de rendirse, antes de que su alma decidiera convertirse en un demonio al igual que todas las personas de aquél lugar, un ángel lo vio con una mirada de compasión idéntica a la que tiene una madre al ver a su hijo desconsolado al ver sus sueños romperse. Éste ángel se apiado tanto de él, que se acercó y sin decir palabra lo tomó del brazo, obligándolo a levantarse y, de nuevo sin decir palabra, lo llevó fuera de aquél infierno y lo llevó al cielo.

Allí el ángel le alimentó, le aseó, y lo cuido hasta que se sintiese mejor. Esta criatura entonces empezó a comparar lo que había sentido en el infierno con lo que sentía en el cielo, y no tardó su corazón en darse cuenta que eso era lo que quería ser, quería ser un ángel como el que le salvo de convertirse en demonio. Pero antes de poder hacer esto, tuvo una charla con el ángel, quien le dijo que antes de decidir por convertirse en ángel o demonio, debería pasar por lo menos un día con un humano, de tal modo que salió del cielo y la confusión lo dominó, pues llegó el punto en que ya no sabía si seguía en el cielo o había entrado ya al infierno, pues veía parte de los dos en el mismo lado.

Por una parte, personas en trajes de trabajo pasaban frente a pobres hambrientos sin siquiera mirarlos, en cambio otros levantaban a cualquiera que vieran tirado, si tenían algo que compartir con quien no tuviera, lo daban sin titubear. Después de ver por un tiempo estas actitudes, sigui ó a una persona que parecía más bondadosa que las demás pero antes de llegar con ella, unos bandidos lo intentaron asaltar, la persona a la que seguía se dio cuenta y en el acto regresó a ayudar. Por desgracia los bandidos estaban armados e hirieron de muerte a la persona, pero antes de que muriera logró ahuyentarlos. Después del sacrificio que presenció, el ángel bajó del cielo a preguntar cuál había sido su decisión.

El ángel decidió convertirse en una persona, pero nadie entendía por qué y lo que dijo fue lo siguiente;

-“He estado en el infierno y he estado en el cielo, me he encontrado a punto de convertirme en demonio, y a punto de convertirme en ángel, pero en ninguna ocasión encontré tanta pasión, entrega y sacrificio que en las personas. Como ángel jamás comprenderé el último sacrificio, el dar la vida por otro, y como demonio jamás descubriré la intensidad de mis actos, así que prefiero ser persona y vivir entre el cielo y el infierno y poder entregar todo de mi, sentir el dolor que me causa cuidar de los demás ante mi pero tener la satisfacción de una mirada de verdadero agradecimiento.”

Muchas veces las personas creen que son demonios los que causan su infortunio, y siempre esperan que un ángel llegue del cielo para ayudarlos, pero nunca se dan cuenta que a su lado tienen todo lo que buscan, y tampoco notan que con poco esfuerzo pueden ser el ángel de alguien, o su demonio. No hay cielo ni infierno en la Tierra, éstos existen en el corazón de cada hombre, y cada uno decide en qué lado quiere vivir.


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