Tengo muy presente este recuerdo en mi mente.
Despierto con mucho frío y con el brazo entumecido así que debí haber dormido por lo menos una hora. Afuera se esta nublando y parece que quiere llover, y por el frío pudiera granizar incluso. Qué alegría, siempre es muy bien recibido este clima pues hace que me sienta más vivo.
Después de ponerme una sudadera salgo de mi recámara y me extraña notar que en mi casa todo esta en silencio. Es muy extraño pues yo sabía que había gente aquí. Camino sigiloso (lo cual me encanta hacer cuando no tengo puestos mis zapatos) y empiezo a buscar a los demás. Veo una luz tenue que viene de la sala. Debe estar prendida la chimenea…que irresponsabilidad dejarme solo con una chimenea encendida!!
Entro a la sala para leer un libro (pues hay que aprovechar el fuego) y veo con sorpresa que ahí están todos. Sentada al centro esta mi mujer…mi bellísima mujer…con su cabello castaño tan delicado, su diadema y su fleco cubriéndole un ojo. Esta leyendo un libro mientras carga a nuestra bebé. Es tan hermosa que sigo sin poder creer que haya aceptado casarse conmigo. Además es tan inteligente y tan bondadosa, no puedo ni empezar a describir el amor que tengo hacia ella.
Entro a la sala y solamente le doy un beso a mi amada. Es lo único que necesito para decirle cuánto la amo y cuán feliz estoy de tenerla a mi lado. Y más me sonríe la vida cuando volteo y veo a mis otras dos niñas, acostadas a un lado de su madre, cansadas evidentemente de haber estado jugando. A veces tienen sus diferencias como todos los hermanos, pero se quieren.
Ésta es mi familia, mi tan adorada y amada familia. Es el mayor de mis amores y también es el mayor de mis sueños, pues es eso, solamente un sueño, una sombra de lo que alguna vez junto a ti llegué a planear.
Pero los sueños nunca mueren…
Deja un comentario