Hoy me encontré caminando de noche por la calle, la luna brillaba majestuosa en su primer noche de luna llena del mes y no había nubes que bloquearan su luz. Mi mente se encontraba invadida de pensamientos y emociones que no sabía interpretar, necesitaba calmarme y razonar con calma, no sabía cómo expresar éste sentimiento que bullía dentro de mi corazón. Debí haber caminado por horas pues cuando menos supe ya me hallaba lejos de la ciudad, me adentré en un bosque con árboles tan grandes que parecía ser una cueva que me privaba de la guía de la luna, y fue allí donde mis dudas y preocupaciones se disiparon, en un claro donde había un pequeño lago que reflejaba la bóveda celeste me di cuenta de lo que sentía, al acercarme al agua pude ver mi reflejo y noté cómo todos mis pensamientos se notaban en mi rostro, y fue en ese momento que me di cuenta del significado de aquella carta en blanco que dejaste en mis manos. Me di cuenta que no siempre es necesario decir las cosas, que la mejor muestra de honestidad no es el dar toda señal de mis pensamientos, simplemente es dejar un espacio en blanco para ti, porque de esa manera puedes entrar en mi vida y marcarla con lo que tú gustes.
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